
Es difícil hablar de aquellas personas que en algún momento nos han hecho demasiado felices para luego rompernos el corazón, (por llamarlo de alguna manera), sin embargo más difícil es tratar de no pensar en ello.
Cómo se dice, la mula no era arisca, sino que la hicieron a palos. Lo cierto es que últimamente he notado que la mayoría de mis amistades, sean mujeres u hombres tienen (mejor dicho, tenemos) una aberración a las relaciones personales que nos escudamos en una negación total. He estado observando a cada una de estas personas, incluyéndome y todas caemos en el mismo punto. La única diferencia es que unos lo aceptan y otros no.
De todos esos amorcitos que alguna vez hemos tenido, cuántos nos han marcado de tal manera que tratamos de encontrar a una persona similar? y en más de una ocasión nos preguntamos por qué no continuó esa relación, primero culpamos a la persona en cuestión y al final terminamos culpándonos por no haber sabido mantener la relación a flote.
Aún así, cuántas veces nos han partido el corazón y cuántas mas faltan? si pudiéramos numerar a esas personitas, qué numero alcanzarían? qué es más fácil, ir poniendo números o ir anotando nombres a una lista? y en qué momento esa lista se detendrá?
Hace días una amiga me preguntó que cuantas veces me han roto el corazón, y respondí que muchas y las que faltan, es difícil volver a confiar en alguien y también resulta difícil querer a ese alguien, pero más difícil es cerrarse a no querer a nadie, por más que lo neguemos, siempre terminamos involucrando sentimientos, y eso se nota cuando la negación es más fuerte o cuando sin querer queriendo terminamos poniendo tierra de por medio a pesar de que nos duele mas a nosotros que a quien estamos dejando.
Por este medio me gustaría enviar un saludo a quien me ha roto el corazón, y doble saludo a quien se lo he roto. Y recordar que cada pequeño instante vivido a su lado, han hecho de mi una persona feliz y que hasta los malos ratos me enseñan a disfrutar los buenos.
Sé que jamás habrá otro MPS que con orgullo diga que si lo es y que lamentable hasta muy tarde le haya sido reconocido su lugar. Tampoco habrá otra Pau con las mismas ilusiones y sueños que alguna vez hubo. Lo que sí hay es una nueva Paulina que mira siempre hacia adelante tomando lo mejor que le deja cada instante y esperando que cada día sea el mejor de su vida.
Cómo se dice, la mula no era arisca, sino que la hicieron a palos. Lo cierto es que últimamente he notado que la mayoría de mis amistades, sean mujeres u hombres tienen (mejor dicho, tenemos) una aberración a las relaciones personales que nos escudamos en una negación total. He estado observando a cada una de estas personas, incluyéndome y todas caemos en el mismo punto. La única diferencia es que unos lo aceptan y otros no.
De todos esos amorcitos que alguna vez hemos tenido, cuántos nos han marcado de tal manera que tratamos de encontrar a una persona similar? y en más de una ocasión nos preguntamos por qué no continuó esa relación, primero culpamos a la persona en cuestión y al final terminamos culpándonos por no haber sabido mantener la relación a flote.
Aún así, cuántas veces nos han partido el corazón y cuántas mas faltan? si pudiéramos numerar a esas personitas, qué numero alcanzarían? qué es más fácil, ir poniendo números o ir anotando nombres a una lista? y en qué momento esa lista se detendrá?Hace días una amiga me preguntó que cuantas veces me han roto el corazón, y respondí que muchas y las que faltan, es difícil volver a confiar en alguien y también resulta difícil querer a ese alguien, pero más difícil es cerrarse a no querer a nadie, por más que lo neguemos, siempre terminamos involucrando sentimientos, y eso se nota cuando la negación es más fuerte o cuando sin querer queriendo terminamos poniendo tierra de por medio a pesar de que nos duele mas a nosotros que a quien estamos dejando.
Por este medio me gustaría enviar un saludo a quien me ha roto el corazón, y doble saludo a quien se lo he roto. Y recordar que cada pequeño instante vivido a su lado, han hecho de mi una persona feliz y que hasta los malos ratos me enseñan a disfrutar los buenos.
Sé que jamás habrá otro MPS que con orgullo diga que si lo es y que lamentable hasta muy tarde le haya sido reconocido su lugar. Tampoco habrá otra Pau con las mismas ilusiones y sueños que alguna vez hubo. Lo que sí hay es una nueva Paulina que mira siempre hacia adelante tomando lo mejor que le deja cada instante y esperando que cada día sea el mejor de su vida.
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